SOBRE MI

De enfermera a psicóloga: hoy acompaño a personas a atravesar su dolor y encontrar equilibrio emocional.
Y sobre todo, soy una persona que ha aprendido a escuchar el dolor.
Durante años trabajé en hospitales y centros de salud, acompañando a personas en algunos de los momentos más críticos de su vida. Ahí descubrí algo que cambió mi manera de entender el cuidado: la salud no es solo el cuerpo. Es también lo que sentimos, lo que callamos, lo que necesitamos compartir.
Esa certeza me llevó a formarme en el grado de psicología: terapias de tercera generación, especialización en Psicología Perinatal y el Máster en Psicología General Sanitaria. Mi deseo para poder ofrecer un acompañamiento completo, riguroso y basado en la evidencia cientifica.
Ser madre me enseñó todavía más. Entendí de cerca cómo la salud emocional de una madre atraviesa a toda la familia, y eso me dio una mirada mucho más profunda sobre el sufrimiento y la sanación.
También he tenido mis propios procesos difíciles. He atravesado rupturas, dolor, incertidumbre. Y pedí ayuda. Ese camino me enseñó algo que hoy es la base de mi trabajo: las emociones no se reprimen, se atraviesan. Sentir no es debilidad, es el primer paso para sanar.
Hoy pongo toda esa experiencia —profesional y personal— al servicio de quienes buscan un espacio seguro donde sentirse acompañados. Porque nadie debería enfrentar el dolor en soledad.
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